
Si, llevo unos días (ejem-semanas) desaparecida y antes de nada quería pedirte perdón, por faltar a mi cita privada los martes y los jueves, créeme yo también la he echado de menos, y mucho ☺
La semana pasada estuve en la campiña jerezana, en el Puerto de Santa María, en Medina Sidonia, hasta en Vejer de la Frontera, Bolonia y Tarifa llegué… allí donde me lleven mis novias y mi pasión por descubrir nuevos lugares especiales para fiestas y eventos, voy yo.
Y hoy, quiero compartir uno de estos lugares que he descubierto y del que me he enamorado, y transportarte como yo hice a una típica casa de viña jerezana, disfrutar de sus vistas y de su olor. Tengas pasión o no por el vino, estoy segura de que los viñedos de Viña Bristol te conquistaran, ¿entramos?
Ya su entrada a la casa promete, alejada, en la parte superior de una colina de viñedos, cuanto menos te promete intimidad. Un camino largo te invita a que pases dentro y a que disfrutes de sus alrededores, de los pastos, de las viñas secas y de un paraje natural.

Aunque la casa está restaurada, su fachada se mantiene intacta, como las antiguas casas de viña jerezanas.

Como podeis ver el dia que estuve allí el cielo estaba precioso, de un azul que hacia aun mas bella la fachada blanca de la viña y aunque hacia muchísimo calor, notamos el fresquito nada más entrar en el patio principal cubierto de parras.


Yo, que ya sabéis que soy de imaginación fácil, aunque fui a plena luz del día ya me imagina allí una verbena nocturna en plena noche de verano, colgando junto a las parras bonitas guirnaldas, disfrutando del aire fresquito de Cádiz y disfrutando de un buen vino dulce local.
Ya ves, eso sería mi noche perfecta de verano, ¿te la imaginas?
Los pórticos del patio estan decorados con herramientas antiguas que utilizaban para trabajar las viñas. No le falta ni un sólo detalle a cada uno de sus rincones.



Tras el patio y para la organización de fiestas en invierno o cuando el tiempo no permita disfrutar de una velada al aire libre, han dispuesto una sala, de estilo moderno pero especialmente cuidada, con un diseño nórdico que respeta toda la estructura de la casa. El perfecto plan B que toda boda debe tener.

Esto es sólo un trocito de ella, pero es amplia y alargada, perfecta en mi opinión para una mesa imperial. Su capacidad puede rondar los 140 comensales, estimé yo.
La viña es, un lugar idílico para una boda de un número de invitados medio, 100-140 personas como máximo seria lo ideal. Es un lugar que te promete intimidad, privacidad, un lugar con un estilo cuidado, limpio y elegante. En el que sentirse a su vez arropado.
Y no te cansarás, yo creo, de disfrutar de sus vistas desde cualquier lugar de la casa. Algunas de ellas son éstas.


¿Qué te ha parecido?, ¿te ha gustado nuestro viaje? ¿te casarías en este lugar?
Pd. Renata Viajera también se ha ido de Bodegas, te ha enseñado El Misterio de Jerez, te ha llevado a Toledo, a conocer Valdepalacios entre otros muchos lugares. Si te apetece seguir viajando con Renata puedes hacerlo en la sección Renata Viajera.
¡Feliz jueves caluroso, enamorad@s!



